Para pensar sin pensar





“En la serenidad emerge lo maravilloso,

en la luz se olvida todo afán.”

Mò zhào míng

Canto a la Luz Serena




20 de octubre de 2014

Regalos especiales


Todo comienza a modificarse a través de la vía de la gratitud. ¿Qué pasaría si comenzáramos a agradecer las desgracias, las personas que llegan y nos lastiman y las cosas que no obtenemos?

Bienvenidos sean los desafíos, pues de ellos saldrán las semillas de un árbol frondoso y fuerte. Si analizamos nuestras malas rachas nos daremos cuenta de la maravillosa oportunidad que tuvimos para aprender, modificar patrones, ser más fuertes y crecer. Todas esas vivencias, sin excepción alguna, han sido empujones energéticos para realizar el salto cuántico tan necesario.

Yo me pregunto ¿por qué le tenemos tanto miedo a los golpes de la vida, a los tropezones, a los baches? Creo que deberíamos de ver que son las hermosas oportunidades que dios, el Universo o el Cosmos nos dan para avanzar y para ser cada vez más puros y  honestos con nosotros mismos y por ende con los demás.

Desde pequeños nos han enseñado, en inicio, a temer, cuando en realidad el miedo es algo fabricado por el hombre para tener control y en segundo a creer que las cosas “negativas" nos harán daño.

Todo comienza a modificarse a través de la vía de la gratitud. El problema es que sólo agradecemos las cosas bellas, las llegadas luminosas, los logros, los amores hermosos, pero ¿qué pasaría si comenzáramos a agradecer las desgracias, las personas que llegan y nos lastiman y las cosas que no obtenemos?

En principio le dejaríamos bien claro al Universo que somos capaces de dejar de ser egoístas, niños caprichosos que sólo son felices cuando las cosas salen como ellos quieren. Después le quitaríamos a los sucesos el falso valor de “malo“abriendo la posibilidad de ver el aprendizaje que guardan para nosotros en lo más profundo de su ser.

¿Qué pasaría si empezamos a tomar todo esto como enormes regalos que llegan a nosotros en una fea envoltura? Si los peláramos como capas de cebolla, descubriríamos pepitas de oro.

Hagan un recuento de todos esos obsequios mal envueltos que han llegado a su vida y vean todo lo bueno que les trajeron, a final de cuentas. El verdadero obsequio está en la esencia y ésta a veces se disfraza de catástrofe. Transitemos en las oscuridades pues en ellas se encuentran las semillas de la luz.

Por Xandra Orive

17 de octubre de 2014

Los demás importan


"Los demás importan”.

La frase que da título a este artículo se atribuye a Chris Peterson, investigador pionero en Psicología Positiva, como respuesta al reto de definir esta nueva corriente psicológica en dos palabras. La Psicología Positiva, que surge en torno al año 1998, tiene como objetivo fundamental el estudio del funcionamiento humano óptimo, siendo uno de sus desarrollos teóricos más relevantes la localización y descripción de las fortalezas personales, que todas las personas poseemos para afrontar los retos y dificultades de la vida cotidiana, generar sensaciones de disfrute,  experimentar emociones positivas y conseguir nuestros objetivos vitales. En definitiva, para conseguir mayor nivel de bienestar; para sentirnos más felices.

Pero esta felicidad no puede ni debe ser completa si sólo se circunscribe a nuestro círculo más cercano, si en alguna forma consentimos que millones de personas sufran cada día condiciones de pobreza, miseria, exclusión social, violencia, desigualdad y un largo etcétera de situaciones y circunstancias que atentan de forma directa contra la condición humana. Y hoy, en el Día Internacional del Hambre (una efemérides que no debería de existir y cuyo mejor y único destino sólo puede ser la desaparición), debemos tener especialmente presente la realidad de 840 millones de personas que lo único que poseen es hambre, 840 millones de seres humanos cuyo único error vital ha sido nacer en la zona equivocada.
  
Consentimos que millones de personas sufran cada día condiciones de pobreza, miseria, exclusión social, violencia, desigualdad y un largo etcétera de situaciones que atentan contra la condición humana

A pesar de los esfuerzos de organismos y programas internacionales, ese drama se mantiene aún presente seguramente porque, como plantea la periodista Paloma Rosado, la humanidad tiene aún pendiente “la revolución de la fraternidad”, la construcción de una sociedad en la que todos los seres humanos nos sintamos miembros de una única comunidad y “la solidaridad, el altruismo y la generosidad sean los caminos más directos para conseguir la felicidad”.
Pero para construir esa revolución quizás no sea suficiente sólo con la empatía y el amor. Posiblemente necesitemos la ayuda de todas nuestras fortalezas personales para conseguir ese objetivo tan ambicioso.
Te invitamos a dar el primer paso en ese camino, a iniciar el conocimiento y la práctica de algunas de esas capacidades y la forma en que pueden serte útiles:

El Optimismo que nos impulsa a esperar cosas buenas y a confiar en que, con el compromiso y el esfuerzo de muchos, ese reto puede ser superado.

La Inteligencia social nos ayuda a entender las emociones de los demás y conectar con su sufrimiento cuando diariamente observamos en los medios de comunicación imágenes de personas desnutridas, aunque desde la Honestidad entendamos que puede resultar un ejercicio de empatía poco coherente cuando lo realizamos desde la comodidad y seguridad de nuestro hogar sentados ante una mesa cubierta de alimentos.

La Ciudadanía expresada a través de una conciencia clara de responsabilidad social, que no rehúya el compromiso personal ocultándose bajo el manto difuso y “anestesiante” de la colectividad, y asumiendo que cada uno de nosotros somos en alguna medida responsables de la acción de nuestros gobernantes.

La Perspectiva o Sabiduría que mostró José Mujica cuando, tan lúcidamente, expresó su convicción de que “no tenemos futuro como especie si no somos capaces de resolver el problema del hambre”.

El Liderazgo en el cambio y la evolución de los grupos sociales a los que pertenecemos (familia, comunidad, asociaciones, pueblos, regiones, países) y la Valentía para tomar decisiones que favorezcan a otros aunque a la vez puedan comprometer nuestra seguridad y tranquilidad personales.

El Autocontrol que nos permite dominar nuestros impulsos y adoptar hábitos de consumo mucho más justos y sostenibles.

La Espiritualidad, que nos abre la puerta al camino de la conexión con lo que realmente somos, y desde ahí poder proyectar nuestro Amor por cada ser humano.

Estas son sólo algunas de tus fortalezas personales; tienes muchas más  y cuentas con todas ellas para transformar en la medida de tus posibilidades la forma en la que vives y el mundo que te rodea.
Lo único que falta es tu decisión, ¿qué estás dispuesto a hacer por los demás?

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Fuente: http://www.estrelladigital.es/articulo/mundo/demas-importan/20141016172548213707.html

15 de octubre de 2014

Divino cerebro: experiencias espirituales


Los seres humanos vivimos, hace mucho tiempo, un divorcio entre la ciencia y la espiritualidad, que dicho sea de paso no está del todo relacionada con la religión. La espiritualidad es universal, no conoce de diferencias dogmáticas, tan es así que puede existir religión sin espiritualidad, y también espiritualidad sin religión. Esa división, hace varios siglos ya, fue necesaria ya que en la época en la que se produjo, la religión tenía tomado el poder de las decisiones en todos los ámbitos de la sociedad.
 
Hace muy poco tiempo, la ciencia ha descubierto que el cerebro humano puede tener experiencias espirituales o místicas como las cercanas a la muerte u otro tipo de experiencias místicas. Este descubrimiento pone de manifiesto una cuestión importante: si la división que suele establecerse entre cuerpo y espíritu es tan tajante.
 
Las investigaciones mostraron que estas experiencias espirituales se producen cuando se activan estructuras cerebrales del llamado sistema límbico. Dicho sistema límbico está compuesto de varias estructuras cerebrales que desencadenan ciertas respuestas fisiológicas cuando se producen estímulos emocionales. Es decir, que ante las emociones nuestro cerebro produce respuestas orgánicas.
 
Las recientes investigaciones mostraron que ante la estimulación intencional para realizar el estudio, de este sistema límbico, se producen en el cerebro experiencias místicas y otras muy similares a las llamadas experiencias cercanas a la muerte. En todas, la persona refiere perder el sentido del tiempo y del espacio y la sensación de lo experimentado se considera muy intenso, incluso más presente y profundo que la realidad cotidiana. Se cree que esto está relacionado con la llamada amígdala, una estructura del cerebro emocional o sistema límbico, que parece es quien da sentido de realidad a los sucesos que llegan desde el exterior y son procesado por nuestro cerebro.

Las personas que han estado cerca de la muerte o clínicamente muertas, y que volvieron a la vida de manera espontánea o por maniobras de resucitación, han contado sensaciones y experiencias muy similares a las referidas por la estimulación realizada para estas investigaciones: dificultad de expresar con palabras las sensaciones vividas, impresiones de paz y de felicidad completas, desplazarse a través de un túnel oscuro en cuyo final hay una luz blanca muy brillante, sentirse como flotando fuera del cuerpo, observar el propio cuerpo desde lo alto, encuentro con personas fallecidas, encuentro con seres espirituales, revisión como en una película muy veloz de la propia vida, entre otras. Hoy se pueden provocar esas experiencias de manera experimental estimulando una parte de la corteza cerebral, comprobando así la veracidad de estas experiencias.
 
Que en el cerebro puedan verse las experiencias espirituales, hasta ahora consideradas dudosas para los escépticos, podría hacer tambalear una edificación materialista en la que se asienta parte del pensamiento occidental. Cabe preguntarse también entonces, si el ser humano tiene una tendencia innata a la espiritualidad. Los avances en neurociencias modifican conceptos de la realidad, claro que eso llevará mucho tiempo, pero sin dudas sus respuestas, en lo particular, contribuyen a que avance el conocimiento sobre nosotros mismos. Lo cual no es poco.
 
En los últimos años ha habido un considerable aumento en las investigaciones dedicadas a estudiar las respuestas cerebrales en experiencias espirituales. Los avances y mejoras en la tecnología ofrecen cada vez mejores imágenes cerebrales, y esta puede ser la respuesta para estos nuevos descubrimientos e interés del mundo científico, que pretende comprender la espiritualidad y el misticismo desde un punto de vista neurobiológico.
 
 
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10 de octubre de 2014

Resiliencia y Espiritualidad



Hace algún tiempo leí la historia de Mandela, un verdadero ejemplo de perseverancia y resiliencia, no solo por pasar veintisiete años consecutivos de su vida en la cárcel, sino también por las pérdidas familiares que tuvo que afrontar. Cierta vez, comentó que la lectura en la cárcel del periódico The Christian Science Monitor le permitía conectarse a lo que pasaba en el mundo. Si bien estuvo sometido a diferentes presiones siempre reflejaba serenidad y sabiduría a la hora de tomar de decisiones.


Muchas personas ante situaciones adversas contra su salud y crecimiento, logran salir adelante y llegan a desarrollarse armoniosamente. El término resiliencia se refiere a la capacidad del individuo para afrontar y superar las adversidades de la vida. Uno de los pioneros en el estudio de la resiliencia, Boris Cyrulnik, neurólogo, psiquiatra, psicoanalista y etólogo francés, la define como “el arte de navegar en los torrentes, la capacidad de ser feliz incluso cuando tienes heridas en el alma.


Tal vez todos hemos tenido heridas en el alma, pero, ¿qué es lo que hace que una persona sea resiliente y que pueda superar tales heridas? Un cambio radical de actitud en la perspectiva de ver la vida. La actitud positiva y el buen humor permiten no sólo mantener la esperanza en los momentos más difíciles, sino que también facilitan una salida positiva. Estudiosos del tema de la resilienciadicen que sus factores claves son el optimismo, la esperanza y el buen humor.


Existen ciertos pilares de base en los que se apoyan las personas resilientes: autoestima, confianza, creatividad, fe en algo superior, iniciativa y sabiduría. Estas cualidades relacionan la resiliencia con la espiritualidad. Ambos términos están significativamente asociados con la salud física y mental. La resiliencia permite la adaptación exitosa ante circunstancias adversas,mientras que la espiritualidad contribuye al desarrollo personal y motiva la búsqueda de un propósito de vida. Pero, qué ocurre con las personas menos resilientes ante los desafíos? ¿De qué manera pueden fortalecerse?


Metafóricamente hablando, procurar mirar el árbol y no el bosque implica no magnificar los aparentes problemas. Siempre hay una solución disponible. Por ejemplo, cuando la nube pasa, se ve el sol. Pero para ello hay que acallar todo aquello que obstaculiza encontrarla salida, sobre todo la manera lógica de pensar.


Según la psiquiatra y neurocientífica Rafaela Santos, presidenta del Instituto Español de la Resiliencia y de la Fundación Humanae, “un tercio de la población tiene una capacidad innata para enfrentar lo que le ocurre con optimismo y apartar todo miedo o estrés de su vida”. La clave de la resiliencia reside en los afectos, en la solidaridad y en la confianza que posibilita la elevación espiritual. Eso permite sentir la influencia del amor en el corazón de cada uno. Encontrarse con uno mismo trae fortaleza espiritual y renovación, posibilitando así expresar alegría, entusiasmo, optimismo. Todo este tipo de emociones repercuten satisfactoriamente en el estado de ánimo y por consiguiente incrementan el estado de salud en general.


La propia concepción de salud ha ido evolucionando en las últimas décadas hacia un enfoque mucho más integral, considerando los pensamientos y sentimientos del paciente. Establecer una relación de afecto ayuda a que el paciente se sienta mejor y más esperanzado.


La conexión con lo sublime fortalece el interior. La consciencia que la mente divina concede al que se conecta a ella provee la verdadera fuerza espiritual y capacita a uno a salir fortalecido.


La resiliencia está siempre a tu alcance si la buscas en el amor. Esa fuente verdadera de valor está disponible para todos.



8 de octubre de 2014

Todo en tu mente

 
La mente es el motor de la existencia, pero puede ser vivida a la luz de la conciencia o bajo las sombras de la ignorancia. Desde hace miles de años el budismo ofrece una pedagogía universal, basada en el cultivo sistemático de la atención que conduce al practicante a un estado global de felicidad y dicha compartida. Para darnos cuenta de quiénes somos y de qué y cómo lo estamos haciendo debemos conocer nuestra mente.
 
La velocidad a la que discurre nuestra mente es un hecho al que no le prestamos mayor atención y la requiere toda. Allí donde pones tu mirada, tu estado de presencia, generas naturalmente un flujo determinado de energía y con ella surge la conciencia despierta. Este potencial está al alcance de cualquiera de nosotros. No tienen que profesar una nueva fe, en este caso la budista, para experimentarlo. La conciencia siempre ha estado ahí, pero no la vemos, debido al frenético ritmo con que nos movemos por el mundo.
 
·        Todas las circunstancias de nuestra vida dependen de nuestra mente.
·        Para comprender nuestra vida, debemos comprender nuestra mente.
·        Todo lo que percibimos es actividad de la mente.
 
Hacemos las cosas a través del pensamiento, y el pensamiento divide y separa. Todo está en la mente, dijo el Budha. Según lo que pienses, esto es lo que creas. No es el pensamiento o el mundo del deseo lo que nos hace sufrir, sino la identificación con cualquier fenómeno que aparece ante nuestros ojos. El apego y el rechazo son los causantes de movimiento de la mente dualista. Impulsados por aquello que nos atrae, acabamos presos de una avidez desconocida. Somos como espíritus hambrientos incapaces de saciar todos los impulsos, sin embargo, no alimentamos nuestras verdaderas necesidades. Y todo lleva a que si no conseguir los deseos, cargaremos con la ira y el odio contra los otros.
 
            Un hombre decidió cavar un pozo en un terreno que poseía. Eligió un lugar y profundizó hasta los cinco metros, pero no encontró agua.
Pensando que aquel no era el sitio idóneo, buscó otro lugar y se esforzó más llegando hasta los siete metros, pero tampoco esta vez halló agua. Decidió probar una tercera ocasión en distinto lugar, y cavar aún mucho más, pero cuando llegó a los diez metros, concluyó que en su terreno no había agua y que lo mejor era venderlo.
            Un día fue a visitar al hombre al cual había vendido el terreno, y se encontró con un hermoso pozo.
             - Amigo, mucho has tenido que cavar para encontrar agua, recuerdo que yo piqué más de veinte metros y no encontré ni rastro -dijo el recién llegado.
            - Te equivocas -contestó el aludido-. La verdad es que yo sólo cavé doce metros, pero a diferencia de ti, siempre lo hice en el mismo sitio.
 
La práctica de la atención lo que requiere es práctica, enseñanza sobre la que suelo insistir en ello. Todos lo comprendemos, pero cuántos lo integramos realmente en nuestras vidas. Cada cual es responsable de su propia mirada. En todas las situaciones del vivir se puede contemplar. Para contemplar hay que atravesar el silencio. Desde el bullicio del pensar, sentir, desear, temer, no se presentará la contemplación. El equivalente del ruido externo es el ruido interno del pensamiento. El equivalente del silencio externo es la quietud interna.
 
Denkô Mesa
Oct. 2014