Para pensar sin pensar



"Aquellos que atraviesan el umbral del cielo,

no son seres carentes de pasiones

o que se han sometido a las pasiones,

sino quienes las han cultivado

y las han comprendido."


William Blake



4 de marzo de 2015

Aquietando a la loca de la casa



Aunque fui bautizado en la confesión católica, reconozco que no asisto a su rito litúrgico con la frecuencia que los cánones de esa religión demandan. Por eso fue para mí una grata sorpresa descubrir recientemente al asistir a una misa dominical, la práctica entre la feligresía, de un ejercicio de los que llaman de “meditación guiada”, conducida por el sacerdote oficiante.

Desde que las filosofías orientales se popularizaron masivamente en occidente, el uso del término “meditación” ha dado lugar a una inexacta interpretación del sentido de esta actividad, pues generalmente se entiende como el acto de reflexionar sobre un tema o asunto, cuando en realidad su propósito es el de silenciar la mente, mediante la respiración, la postura y la concentración focalizada en un elemento concreto, que puede ser tan simple como la exhalación o bien la repetición de una frase o palabra (mantra), tal como sucede con el rezo del rosario.

Aunque elemental, mi conocimiento de la meditación zen practicada vivamente años atrás, me permitió identificar y aún disfrutar el ejercicio, pues hasta donde sé, todas las escuelas de meditación tienen como último objetivo crear un estado mental de profunda tranquilidad, lo que algunos estudios han relacionado con las ondas cerebrales alfa, generadoras de un estado de relajación que al combinarse con la hiperventilación que inhibe las funciones del lóbulo temporal, dan como resultado eso que todos buscamos y que llamamos paz interior.

Sea que el proceso de meditación involucre la intervención de fuerzas o energías de naturaleza celestial, o bien se reduzca a meras reacciones neurológicas, el resultado es lo importante, pues en el vertiginoso mundo en el que vivimos, aquietar la mente (la loca de la casa decía Teresa de Avila), es algo que todos deberíamos intentar de vez en cuando.

Amarnos es hoy imprescindible para vivir en un mundo digno, pero si queremos cambiar al mundo, primero deberemos cambiar cada uno de nosotros,  para eso conviene entender  aquella frase de la misma pensadora mística: “Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor”. 

Por Luis Augusto Montfort García


3 de marzo de 2015

Lo que necesita ser incluido en el sistema educativo


Generalmente el proceso educativo de la sociedad y sus instituciones como la red de escuelas y de universidades están siempre atrasadas en relación a los cambios que se producen. No anticipan eventuales procesos y les cuesta hacer los cambios necesarios para estar a la altura de ellos.

Entre otros, los grandes cambios que están ocurriendo en la Tierra son dos: la aparición de la comunicación global vía internet y redes sociales, y la gran crisis ecológica que pone en peligro el sistema-vida y el sistema-Tierra. Eventualmente podemos desaparecer de la Tierra. Para impedir ese apocalipsis la educación debe ser otra, distinta de la que ha dominado hasta ahora.

No basta el conocimiento. Necesitamos conciencia, una nueva mente y un nuevo corazón. Necesitamos también una nueva práctica. Urge reinventarnos como humanos, en el sentido de inaugurar una nueva forma de habitar el planeta con otro tipo de civilización. Como decía muy bien Hannah Arendt: «podemos informarnos la vida entera sin educarnos nunca». Hoy tenemos que reeducarnos.

Por eso, a las dimensiones referidas añado estas dos: aprender a cuidar y aprender a espiritualizarse. Pero previamente es necesario rescatar la inteligencia cordial, sensible o emocional. Sin ella, hablar del cuidado o de la espiritualidad tiene poco sentido. La causa está en que el sistema de enseñanza moderno se funda en la razón intelectual, instrumental y analítica. Esta es una forma de conocer y de dominar la realidad, haciéndola un mero objeto. Con el pretexto de que impediría la objetividad del conocimiento, la razón sensible fue reprimida. Con esto surgió una visión fría del mundo. Se dio una especie de lobotomía que nos impide sentirnos parte de la naturaleza y de percibir el dolor de los otros.

Sabemos que la razón intelectual, tal como la tenemos hoy, es reciente, tiene cerca de 200 mil años, momento en que surgió el homo sapiens con su cerebro neocortical. Pero antes, hace cerca de 200 millones de años, surgió el cerebro límbico, cuando aparecieron los mamíferos. Con ellos entró en el mundo el amor, el cuidado, el sentimiento que dedican a su cría. Nosotros los humanos hemos olvidado que somos mamíferos intelectuales, por tanto, somos fundamentalmente portadores de emociones, pasiones y afectos. En el cerebro límbico reside el nicho de la ética, de los sentimientos oceánicos, como son los religiosos. Todavía antes, hace 300 millones de años, irrumpió el cerebro reptil que responde de nuestras reacciones instintivas; pero no es el caso de abordarlo aquí.

Lo que importa es que hoy tenemos que enriquecer nuestra razón intelectual con la razón cordial, mucho más ancestral, si queremos realizar el cuidado y la espiritualidad. Sin estas dos dimensiones no nos movilizaremos para cuidar de la Tierra, del agua, del clima, de las relaciones inclusivas. Necesitamos cuidar de todo, sin lo cual las cosas se deterioran y perecen. Y entonces iríamos al encuentro de un escenario dramático.

Otra tarea es rescatar la dimensión de espiritualidad. Esta no debe ser identificada con la religión. Subyace a la religión porque es anterior a ella. La espiritualidad es una dimensión inherente al ser humano como la razón, la voluntad y la sexualidad. Es el lado profundo, de donde surgen las cuestiones del sentido terminal de la vida y del mundo. Lamentablemente estas cuestiones han sido consideradas como algo privado y sin gran valor. Pero sin incorporarlas, la vida pierde irradiación y alegría.

Por L. Boff

2 de marzo de 2015

Métodos de análisis y contemplación en el budismo




Los métodos de análisis y de contemplación del budismo jamás se proponen construir nebulosos sistemas filosóficos ni aventurarse en especulaciones gratuitas. Pretenden esencialmente librarnos de la confusión mental que es fuente de sufrimiento. Este conocimiento es eminentemente pragmático y conduce a cambios interiores innegables. 

Como ha demostrado Roger-Pol Droit en L’oubli de l’Inde, une amnésie philosophique (El olvido de India, una amnesia filosófica), los pensadores occidentales han ignorado el budismo y las otras filosofías orientales durante demasiado tiempo. Daban por sentado que nunca había existido una filosofía seria fuera de Europa. ¿Y por qué no se enseñan las otras filosofías en nuestras escuelas al mismo nivel que la filosofía griega, a la que nada tienen que envidiar? 

La literatura budista abunda en tratados de lógica, en teorías de la percepción, en análisis de la realidad del mundo fenoménico en diferentes planos, y en tratados de psicología que estudian hasta en el más mínimo detalle los diferentes tipos de ‘fenómenos mentales’ y otros aspectos de nuestra mente. ¡Qué lejos estamos de la imagen del iluminado que divaga a la sombra de un mango!, expresa Matthieu Ricard, monje budista francés.

“Cuando los pensadores budistas investigan la naturaleza esencial de la realidad no consideran las palabras del Buda como la autoridad última, sino como una clave para ayudarles en su propia investigación, pues la autoridad última ha de apoyarse siempre en la razón y el análisis crítico del individuo. En los sutras, las enseñanzas originales completas del Buda, él mismo dice que sus palabras no han de aceptarse como válidas simplemente por respeto y veneración hacia él, sino que deben examinarse exactamente igual que analizaría un orfebre la pureza y calidad del oro que desea comprar sometiéndolo a diversos tipos de examen”, tal y como lo explica el Dalái Lama.

“En la psicología occidental se abordaban con cierta seriedad al principio los estados interiores, pero al esforzarse los psicólogos cada vez más en encajar en las filas de los científicos ‘puros’, fueron perdiendo importancia los estados interiores, finalmente desechados como ilusorios, inaccesibles, impotentes e inútiles. Así que los psicólogos modernos tienen cada vez menos capacidad para entender y ayudar a la gente a través de sus propios canales internos. Las personas disfuncionales pueden tener a veces un problema físico que se puede tratar con la medicina física, pero lo más frecuente es que tengan problemas en su mundo interior, problemas en el software que conduce su complejo mente/cuerpo de un modo impropio. Están aprisionadas dentro de ideologías deformadas, envenenadas por emociones negativas, irritadas y asustadas por percepciones falsas, paralizadas por hábitos contraproducentes. Aquí es donde las tradiciones psicológicas tibetanas pueden hacer una aportación vital. Con sus métodos refinados de análisis y modificación del software, pueden ayudar a la reprogramación interna del individuo. 

Hay una vasta gama de artes o tecnologías mentales, técnicas de modificación que permiten a los individuos incorporar e integrar el software mejorado. Este es el amplio repertorio de prácticas de meditación. Pero la meditación por sí sola no puede lograr el objetivo. Debe estar apoyada por un estilo de vida sólidamente ético que genere un mínimo de perturbación en el individuo y sus allegados, y un máximo de armonía y energía sustentadora, y debe estar guiado por el entendimiento, por la programación inteligente a través de orientaciones o puntos de vista realistas, lo que los budistas llaman sabiduría”, dice Robert Thurman, doctor en Filosofía.

“Heinrich Zimmer inició en 1950 su libro Philosophies of India con esta declaración: ‘En Occidente estamos a punto de llegar a una encrucijada en la que se vieron los pensadores de la India unos setecientos años antes de Cristo’. Creo que ya hemos llegado a ella: la encrucijada entre la exploración del mundo exterior y del mundo interior de la mente, (en la que) los occidentales no hemos hecho más que empezar. […] ¿Cómo sabremos lo que es ese conocimiento a menos que lo veamos por nosotros mismos? Este es el reto que los pensadores budistas han planteado a los científicos de la mente occidentales: experimentarlo directamente y ver qué ocurre”. 

Por Diana L. Eck
(Dtra. en Filosofía)



1 de marzo de 2015

Curso de Experto en Mindfulness - Tenerife




CURSO DE EXPERTO EN MINDFULNESS - 2015
Colegio oficial de Psicología de Santa Cruz de Tenerife
Asociación Española de Mindfulness y Psicología Contemplativa

¿Te gustaría obtener una titulación en una especialidad totalmente moderna y cada vez con más seguidores entre los profesionales y ciudadanía por su comprobada eficacia empírica en cuanto a sus beneficiosos efectos en múltiples psicopatologías?


INFORMACIÓN GENERAL

La Asociación Española de Mindfulness y el COP de Tenerife organizan un Curso de Experto en Mindfulness dirigido a Psicólogos/as y estudiantes de último año de Psicología. Es el Primer Curso Experto en Mindfulness que se organiza en las islas y el único que abarca diversas especialidades como la clínica, educativa y de las organizaciones. Íntegramente presencial con plataforma virtual para la resolución de dudas y adquisición de material.

Te ofrecemos la posibilidad de obtener la certificación académica de EXPERTO/A EN MINDFULNESS,  a través del correspondiente curso, que sería impartido de abril a diciembre de este año en nuestra sede colegial. Avalado por el Colegio Oficial de Psicología de Santa Cruz de Tenerife y la Asociación Española de Mindfulness y Psicología Contemplativa, este Experto en Mindfulness sería el primero de estas características que se organiza en las islas y el único en integrar diversas especialidades, como la Psicología Clínica, Educativa y de las Organizaciones.

Pero para poder lanzar este Experto necesitamos conocer antes el interés  real de los colegiados y colegiadas en participar en el curso, puesto que no es posible llevarlo a cabo con una matriculación inferior a los 16 alumnos. Hay que tener en cuenta el alto coste que tiene el desarrollo de una formación que es totalmente presencial,  teórica y práctica, con una plataforma virtual para la resolución de dudas y para acceder al material,  así como con un plantel de profesores de reconocido prestigio y acorde al alto nivel de la formación de la que estamos hablando, con una duración total de 200 horas.

El curso de Experto en Mindfulness  tendría lugar los viernes por la tarde, en horario de 16:00 a 20:00 horas, y los sábados, de 10:00 a 14:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas, con el fin de facilitar el acceso a este Experto a quienes trabajan o atienden aún sus estudios, puesto que está dirigido a profesionales y alumnos del último curso de Psicología.

Sin extendernos más sobre las características de esta oferta formativa, ya que pueden encontrar toda la información sobre los objetivos, metodología y cuadro académico en la documentación que incluimos en el archivo adjunto,  nos gustaría conocer su valoración del curso para poder concretar, si es posible, su convocatoria.

OBJETIVOS
  • Implementar los conocimientos básicos de Mindfulness como concepto y método
  • Cultivar la práctica personal para no convertir el Mindfulness en una mera intervención, sino en una técnica experiencial o vivencial
  • Posibilitar a los profesionales que trabajan en distintos contextos como el sociosanitario, educativo, familiar y organizaciones, las bases necesarias para la construcción y ejecución de los respectivos protocolos de actuación.
  • Profundizar en los programas terapéuticos basados en Mindfulness y en el marco de las terapias de tercera generación que pueden considerarse la vanguardia en la práctica clínica actual

METODOLOGÍA

  • Íntegramente presencial y eminentemente práctico
  • Tutorización del proceso de aprendizaje mediante la creación de un espacio virtual para atender las consultas, resolver dudas y disponer de los apuntes del curso.
  • Clases teóricas participativas y dinámicas de grupo para el análisis de expectativas
  • Sesiones prácticas de Mindfulness
  • Talleres monitorizados de prácticas y demostraciones de casos clínicos
  • Estudio de casos
  • Clases de apoyo a la práctica autónoma del Mindfulness
  • Consulta de bibliografía y fuentes documentales

PROGRAMA GENERAL

  • Bloque I        Fundamentos del Mindfulness y principales prácticas
  • Bloque II       Mindfulness y Psicología contemplativa
  • Bloque III     Aplicación del Mindfulness en la clínica
  • Bloque IV     Terapias de 3ª Generación y otros paradigmas basados en Mindfulness
  • Bloque V      Mindfulness en el Acompañamiento en la muerte
  • Bloque VI     Mindfulness para niños y adolescentes
  • Bloque VII    Mindfulness en el aula
  • Bloque VIII   Mindfulness en las organizaciones

DURACIÓN   (200 horas)

FECHAS

  • Abril: 10, 11, 24 y 25
  • Mayo: 8, 9, 22 y 23
  • Junio: 12, 13, 26 y 27
  • Julio: 10 11, 16 y 17
  • Septiembre: 4, 5, 18 y 19
  • Octubre: 2, 3, 23 y 24
  • Noviembre: 6, 7, 27 y 28
  • Diciembre: 11, 12, 13 , 18 y 19

HORARIOS

Viernes 16:00 h. - 20:00 horas
Sábados 10:00 h.- 14:00 h. y 16:00-20:00 horas


LUGAR DE CELEBRACIÓN

Sede Ilustre Colegio de Psicología de Santa Cruz de Tenerife
C/Malaquita, 5. Edif. Rodaderos, Local 4.
Santa Cruz de Tenerife CP 38005
Telf.: 922 289 060 Fax 922 290 445

DIRIGIDO A:

Dirigido a psicólogos/as y estudiantes de último año.

TITULACIÓN:

Certificado de Experto en Mindfulness validado por el Colegio Oficial de Psicología
y la Asociación Española de Mindfulness y Psicología contemplativa

PRECIOS MATRÍCULA

Colegiados 700€
Colegiados desempleados y estudiantes último curso Psicología 500€

Nota.- Facilidades de pago por módulos mensuales al COP a través de la entidad Caja siete con la que se ha suscrito un convenio colaborador y donde se podrá financiar la totalidad del curso.

Los colegiados interesados en realizar este Curso de Experto en Mindfulness deben enviar un mail con la referencia EXPERMIND al correo electrónico copsctenerife@cop.es


EQUIPO FORMATIVO

Directora del experto y docente

Sandra Idri nacida en Sevilla, psicóloga sanitaria colegiada, con más de 20 años de experiencia profesional y formativa. Formada y practicante de Mindfulness desde hace 22 años. Coordinadora de la Comisión de Mindfulness del Colegio Oficial de Psicología y formadora de los cursos especializados en mindfulness para psicólogos/as. Presidenta de la Asociación Española de Mindfulness y Psicología Contemplativa. Actualmente combina estas labores con su consulta privada (www.sandraidri.com)

Docentes

Denkô Mesa es natural de La Orotava. Maestro de meditación zen, director espiritual de la Comunidad Budista Soto Zen Canaria y vicepresidente de la AEMPC. Ha  compartido en los últimos años sus conocimientos sobre el desarrollo integral humano a través de la práctica meditativa, creando talleres y seminarios específicos para ello. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de La Laguna (1991), junto a su dedicación como maestro zen, ejerce como profesor de Lengua Castellana y Literatura de enseñanzas medias.

Anastasio Pablo González Báez, nacido en La Laguna. Licenciado en psicología por la Universidad de La Laguna y acreditado para actividades sanitarias. Formado en mindfulness, hipnosis clínica, psicología clínica y de la salud y psicooncología. En la actualidad ejerce su profesión colaborando en CEOCAN (Centro de Estética Oncológica
de Canarias) y Gabinete Dánae, en Santa Cruz de Tenerife. Es el responsable de la Comisión de Psicooncología del Ilustre Colegio Oficial de Psicología de Santa Cruz de Tenerife. Tesorero de la AEMPC. En continua formación con el VIII Master Universitario de Cuidados al Final de la Vida de la ULL, así como en distintas áreas dentro de la Psicología Clínica.

Ponentes colaboradores

Gloria Díaz Piñeiro, Psicóloga colegiada en el Ilustre Colegio Oficial de Sta. Cruz de Tenerife con el número T- 2509, cofundadora de Integra (www.integraorg.com) y especializada en Psicología del trabajo, las organizaciones y los Recursos Humanos. Master en dirección empresarial y Marketing (MBA) por la Escuela superior de gestión comercial y marketing (ESIC), Madrid; Especialista en Psicología Positiva Aplicada por la Universidad Jaume I, Castellón; Formada y especializada en Mindfulness en la Universidad de Valencia (VIU), con Vicente Simón y en el programa MBSR (Reducción de estrés basada en Atención Plena) con Fernando de Torrijos (Massachusetts), discípulo de Jon Kabat Zinn. Especializada en programa de Mindfulness aplicados a organizaciones, directivos, mandos intermedios, empleados y público en general.

Mar López Pérez: Presidenta - directora en Fundación Vivir un Buen Morir, instructora de meditación zen por la Comunidad Budista Soto Zen. Consejera Delegada de AIMEL. Ha estudiado Salud Mental, Ciencias Humanas y Sociales en Instituto Altos Estudios Universitarios - Universidad de León. Vive en Calatorao, Zaragoza.

Departamento virtual

Gustavo Afonso Rodríguez es natural de Santa Cruz de Tenerife. Ingeniero en informática por la Universidad de La Laguna y estudiante del grado de psicología por la U.N.E.D. Inició sus estudios en mindfulness en 2011. Ha realizado diversos cursos y retiros de corta y media duración con distintos expertos en la materia, entre ellos los cursos de “Entrenamiento en mindfulness para psicólogos”, “Integración del mindfulness en el tratamiento de cuadros clínicos” y “Aplicación del mindfulness en niños y adolescentes” del Ilustre Colegio Oficial de Psicología de Santa Cruz de Tenerife. Secretario de la Asociación Española de Mindfulness y Psicología Contemplativa.


Mega mente (neuromoda)



El cerebro es el nuevo océano, el nuevo espacio, el nuevo cielo. Si ya no hace falta sentarse en la playa a mirar el mar o el firmamento para tomar consciencia de los misterios que nos rodean, es porque en esta última década descubrimos una nueva dimensión. El siglo XXI hizo su entrada redirigiendo las luces sobre el mismo mecanismo que nos lleva a pensar por qué pensamos. Y ya nadie necesitó un espectáculo natural para sentirse abrumado por preguntas. En el colectivo, caminando por la calle o leyendo esta nota, la simple posibilidad de cuestionarnos nuestro funcionamiento mental puede ser tan estresante e intrigante como preguntarse a dónde termina el espacio. 

En este contexto, los neurocientíficos dieron un paso adelante y se convirtieron en los astronautas, exploradores y buzos de fondo del mar. Cual bitácoras de viajes, sus libros venden millones en todo el planeta y se permiten enredarse con algunos de los dilemas de más larga data de la humanidad. Y es que de ellos no sólo se espera información, datos y curiosidades. Se esperan también consejos con rigor científico, de aquellos que, al menos momentáneamente, se vuelven incuestionables y por eso mismo,   dan fe. 

Que la nueva religión será científica no es una afirmación nueva: hacia eso apunta la modernidad y su deseo ineludible de eliminar en absoluto la incertidumbre desde el momento de su nacimiento. Puede que en estos incuestionables best sellers se renueve la esperanza de apaciguamiento de la angustia a través de datos duros, interpretaciones sencillas y muchos, muchísimos tips. ¿Es la neurociencia la nueva autoayuda?

Neuroayuda. “Todo lo que hago y dejo de hacer, lo que pienso y dejo de pensar, lo que siento y dejo de sentir tiene que ver con el cerebro. Cuanto más lo conozca, mejor lo voy a usar”. Quien resume la promesa fundante de los best sellers de la neurociencia, es Estanislao Bachrach, autor de Ágilmente uno de los bestsellers del género de divulgación en nuestro país. Bachrach no se sonroja al admitir que tanto científicos como los lectores, usan una misma brújula: el deseo de mejorar la vida. En este punto, es dónde para él, ambos géneros se saludan y hasta pueden enriquecerse. “La autoayuda y la neurociencia van de la mano. La neurociencia es una disciplina que permite conocerme más, es lo mismo que la autoayuda, nada más que con un conocimiento científico detrás. Hay gente a la que le gusta eso y gente que prefiere ir a la iglesia, o charlar con su psicólogo”, explica con naturalidad. “Son todas distintas y todas complementarias, lo importante es cuál le gusta a cada uno, con cuál se siente identificado y cuál lo ayuda. No me parece que sea mejor la neurociencia, es distinta, pero tiene que ver con lo mismo: el autoconocimiento, saber cómo funcionás, por qué te pasan las cosas, qué querés hacer, cómo hacerlo”. 

A Diego Golombek, uno de los precursores de la divulgación científica en el país, la pregunta le causa cierta gracia. “A todo libro se le puede sacar consejos o ideas para aplicar en la vida cotidiana. Eso no quiere decir que pertenezcan al género de autoayuda”, diferencia. “La autoayuda exagera una necesidad genuina de la gente que busca respuestas a sus problemas. Pero acá trazaría una línea: es muy fácil discriminar los textos que tiene un basamento científico, fuentes autorizadas y autores con las credenciales adecuadas de los que se suben al tren de la moda del cerebro y ofrecen soluciones mágicas para todo”, advierte. 

El boom del cerebro. Las nuevas tecnologías y la rapidísima circulación de información que trajo aparejada la democratización de la web significaron al terreno de la neurociencia, un cambio sustancial: se estima que en los últimos veinte años, se aprendió del cerebro más que en todo el siglo XX.